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Compañeras Educadoras, compañeros Educadores

Reciban un fraternal y solidario saludo en esta celebración del día de los Educadores y Educadoras. En esta conmemoración queremos celebrar la VIDA de todas y todos ustedes y darles las gracias por tanta vida ENTREGADA.

Desde la Dirección Nacional de Fe y Alegría queremos felicitarlos y felicitarlas desde el corazón que desprende cariño y agradecimiento, y desde la fe en su trabajo y capacidades por ser educadoras y educadores, por haber elegido ser maestras y maestros y por haber querido desarrollar su vocación y ejercer su profesión en Fe y Alegría.

Les comparto dos mensajes del P. Vélaz, fundador de Fe y Alegría, en la graduación de las primeras maestras de la Normal de Fe y Alegría de Barrio Unión en Petare en 1963, uno dirigido directamente a las normalistas y el otro al tipo de educación que se necesitaba:

- “Tenéis que ser vosotras las portadoras de una educación de la dignidad humana, debéis ser misioneras, mensajeras del amor de Dios y de la hermandad de todos los hombres, pero traducida en obras..”

- “ (una educación) que convierta a los marginados en ciudadanos con la plenitud formal de tales y con la dotación de bienes que aseguren su plena dignidad”

Dos mensajes claros y contundentes para todas las personas que trabajamos en Fe y Alegría. Quiero completar esta felicitación, recordando que nuestra apuesta es por la educación integral. Si la educación no es integral, no es educación y no responde a los criterios de la educación de calidad. Se trata de educar a toda la persona: cabeza, corazón y manos. ¿De qué nos sirve sacar personas con cabezas brillantes e intelectuales puros pero con raquíticos corazones y sin manos para ayudar, para abrazar, para consentir, para trabajar?. Tenemos que educar la cabeza, tenemos que enseñar a pensar, ciertamente; hay saberes que deben ser aprendidos, ciertamente, pero ¿para qué?, ¿con qué sentido?. Y ahí es donde entran el corazón y las manos. Necesitamos, además de estudiantes competentes, personas compasivas y comprometidas, con buenos corazones que sean capaces de ponerse en los zapatos de los otros y las otras, de los que sufren la exclusión, la injusticia, la discriminación y la pobreza, y dispuestos/as a ponerse manos a la obra, la obra de la transformación social, de la construcción del nuevo mundo, de la nueva patria. La educación integral nos requiere como expertos en humanidad. En palabras de Mardones, “la escuela y la educación deben ser parteras de humanidad y tener como las comadronas manos hábiles, pacientes y cuidadosas para facilitar el feliz alumbramiento de una vida humana”.

Que el Dios de la Vida les colme de bendiciones. Bienaventurados y bienaventuradas por entregar y compartir su vida con sus estudiantes.

Con inmensa gratitud y admiración,

 

Víctor Murillo
Director Nacional Fe y Alegría Colombia

Colaboradores: Gracias por su apoyo.

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